En el universo de las criptomonedas, la seguridad de la cadena de bloques es la máxima prioridad. Un ataque del 51% amenaza con socavar esa confianza.
Un ataque del 51% ocurre cuando una entidad controla más del 50% de la tasa de hash de una red basada en Proof of Work (PoW). Bajo la regla de la cadena más larga, quien acumula mayor trabajo determina qué bloques son válidos.
Este tipo de agresión no compromete firmas ni algoritmos criptográficos, sino que domina el consenso de la red, creando una historia alternativa de transacciones.
Las redes con tasa de hash baja son objetivos atractivos. En 2019 Ethereum Classic sufrió múltiples ataques de doble gasto, causando pérdidas de miles de ETH y una caída brusca en la confianza.
Bitcoin Gold y Verge también experimentaron incursiones del 51%, donde el costo de alquilar potencia de hashing en servicios de cloud mining fue inferior al valor obtenido del doble gasto.
Estos incidentes ilustran cómo, en blockchains pequeñas, costes de ataque asequibles pueden traducirse en graves consecuencias económicas y reputacionales.
Para reducir el riesgo de un ataque del 51% existen estrategias técnicas, económicas y de gobernanza.
La colaboración entre todas las partes interesadas es esencial para fortalecer la red ante riesgos de centralización.
Un ataque del 51% representa un riesgo tangible que amenaza la integridad de cualquier blockchain PoW. Sin embargo, con iniciativas colaborativas y mecanismos de defensa bien diseñados, es posible fortalecer la red y garantizar la confianza de los usuarios.
Siguiendo las buenas prácticas y adoptando tecnologías innovadoras, los proyectos pueden elevar sus estándares de seguridad y proteger el futuro de las cadenas cripto.
Referencias