Convertir tus ahorros en una fuente constante de ingresos es posible gracias a la rentabilidad por dividendo. Con este artículo descubrirás cómo transformar tus inversiones en un flujo de efectivo recurrente que te acompañe a largo plazo.
La rentabilidad por dividendo es el porcentaje de ingresos que obtienes en forma de dividendos cada año, respecto al precio que pagas por una acción o fondo.
Este ratio financiero relaciona el dividendo anual por acción con el precio de la acción, ofreciendo una visión directa de cuánto te paga una empresa solo por mantener sus títulos.
Para quienes buscan generar ingresos pasivos, este indicador es clave, pues funciona de manera similar a la TIR de un bono: mide la proporción de ingresos que recibes de forma periódica.
La rentabilidad total para el accionista combina ambas variables, pero si el objetivo es crear renta pasiva estable, los dividendos son la base.
Entender la fórmula y ver ejemplos concretos te ayudará a tomar decisiones informadas.
Rentabilidad por dividendo = (Dividendo anual por acción / Precio de la acción) × 100
Aplicar este cálculo es sencillo:
Ejemplo 1: una empresa paga 1 € anual por acción y cotiza a 20 € → (1 / 20) × 100 = 5 %.
Ejemplo 2: mismo dividendo de 5 $, precio 100 $ → 5 %. Si baja a 50 $ manteniendo 5 $ de dividendo → 10 % de rentabilidad.
Ejemplo 3: dividendos de 0,04 € y 0,02 € (total 0,06 €), acción a 1,20 € → 0,06 / 1,20 = 5 %.
Ejemplo práctico: acción a 8 €, dividendos de 0,20 € + 0,08 € = 0,28 € → 0,28 / 8 = 3,5 %.
El cálculo habitual utiliza el precio actual de mercado para comparar activos en un momento determinado. Sin embargo, para un inversor a largo plazo puede ser más relevante el precio de compra real, ya que refleja la rentabilidad sobre el capital efectivamente desembolsado.
Imagina que 10 socios compran acciones a 100.000 €/acción. El beneficio neto es de 500.000 €, y la empresa reparte el 50 % (250.000 €), es decir, 25.000 € por socio.
— Rentabilidad sobre el precio de compra: 25.000 / 100.000 = 25 %.
— Si la acción ahora vale 300.000 €/acción, la rentabilidad sobre el precio actual sería 25.000 / 300.000 ≈ 8,3 %, pero para el socio su rendimiento real sigue siendo 25 %.
Este enfoque recibe el nombre de yield on cost, muy valorado por quienes buscan maximizar su renta pasiva según su inversión inicial.
Para construir una estrategia sólida de renta pasiva es necesario distinguir entre:
Rentabilidad por dividendo: el flujo de efectivo periódico.
Rentabilidad total: dividendos + revalorización de la acción – impuestos.
Fórmula simplificada de rentabilidad total:
Ingresos por dividendos + Ganancias de capital – Impuestos sobre plusvalías
Ejemplo: compras a 50 $, vendes a 70 $ → ganancia de capital 20 $. Cobras 3 $ en dividendos y pagas 15 % de impuestos (3 $ sobre plusvalías). Rentabilidad total neta: (3 + 20) – 3 = 20 $.
Así, aunque los dividendos sean el motor de tu renta pasiva, no debes ignorar el potencial de crecimiento del precio de la acción.
La capacidad de una empresa para mantener y aumentar sus pagos es esencial para que tu renta pasiva sea sostenible.
El pay-out ratio indica el porcentaje del beneficio destinado a dividendos. Un pay-out muy alto puede limitar la reinversión y el crecimiento.
Proceso habitual:
Por ejemplo, un beneficio neto de 500.000 € con un pay-out del 50 % reparte 250.000 € y retiene otros 250.000 € para reinversión.
Este análisis te permite diferenciar entre dividendo alto vs. dividendo sostenible.
La rentabilidad por dividendo es solo una pieza dentro de un análisis más amplio. Para seleccionar valores de forma segura y eficiente considera:
Una gestora de fondos de dividendos suele basarse en cuatro pilares: alto retorno sobre capital, valoraciones razonables, rentabilidad por dividendo moderada y creciente, y cartera concentrada en las mejores empresas del sector.
La rentabilidad por dividendo se calcula generalmente en bruto, sin restar impuestos. Sin embargo, los dividendos tributan en la base del ahorro con tramos progresivos.
Conocer la carga fiscal te permitirá calcular tu renta pasiva efectiva y planificar mejor tus ingresos futuros.
En definitiva, la rentabilidad por dividendo es un indicador de productividad de la inversión que, bien combinado con otros parámetros, te llevará a crear una fuente de ingresos pasivos sólida y duradera.
Referencias