La transición hacia un mundo con fuentes limpias de energía no es solo una aspiración ambiental, sino una oportunidad económica y social. En 2025, la transformación ya está en marcha, ofreciendo una hoja de ruta clara para empresas, gobiernos y ciudadanos.
Este año ha sido un año histórico para las renovables. Por primera vez, energías renovables superaron al carbón como principal fuente de electricidad global.
En el primer semestre de 2025, la generación solar y eólica incrementó un 12% interanual, aportando 1.023 TWh adicionales, más que el alza en la demanda global.
La participación en la matriz energética 2025 revela:
Se prevé que la capacidad renovable crezca un 30% durante el año, alcanzando 6.300 GW y absorbiendo más del 90% de las nuevas instalaciones.
Los flujos de inversión récord confirman la confianza de los inversores. En el primer semestre de 2025 se destinaron 386.000 millones USD, un 10% más que en 2024.
La inversión anual global en transición energética fue de 2,4 billones USD en 2024, con 807.000 millones solo en renovables.
Para alinearse con el escenario 1.5°C, se requieren al menos 1,4 billones USD anuales en renovables entre 2025 y 2030.
Detalles por tecnología en el primer semestre de 2025:
Las tendencias regionales muestran dinámicas diversas. Europa aumentó su inversión un 63%, mientras Estados Unidos enfrentó un descenso del 36% debido a cambios regulatorios.
India lidera entre mercados emergentes con 11.800 millones USD en proyectos híbridos, y China agregó 260 GW en 2024, más que el resto del mundo combinado.
Varios elementos convergen para acelerar la adopción renovable:
La innovación en cleantech e inteligencia artificial optimiza la gestión de redes. Legislaciones como la Ley de Reducción de la Inflación en EE.UU. o los objetivos comunitarios en Europa refuerzan el impulso.
La independencia frente a la volatilidad de los mercados fósiles y la resiliencia ante crisis globales son argumentos clave desde 2022.
Aunque la inversión crece, sigue siendo insuficiente para cumplir la meta 1.5°C. La financiación es desigual entre países desarrollados y en vías de desarrollo.
La integración en la red eléctrica exige mayor flexibilidad. La obtención de permisos y los tiempos de construcción prolongados ralentizan proyectos de gran escala.
El curtailment o paradas forzadas por exceso de oferta afecta a mercados como China, España y Brasil. Además, la transición demanda reconversión laboral y formación en nuevas habilidades.
Es esencial abordar la justicia social para garantizar la inclusión y equidad en los beneficios de la transición.
Para triplicar la capacidad renovable en 2030, se deben añadir 800 GW/año, frente a los 520 GW actuales. Esto requiere:
Las soluciones híbridas (solar, eólica y almacenamiento) y el impulso del hidrógeno verde y biocombustibles avanzados son esenciales para afrontar picos de demanda y garantizar estabilidad.
Los principales beneficios de apostar por renovables son:
La inversión en renovables no solo reduce emisiones, sino que establece un modelo de desarrollo sostenible y equitativo.
La diversidad de estrategias evidencia que no existe un único camino: cada país debe adaptar sus políticas, tecnologías y modelos de financiación.
Invertir en energía renovable es una decisión estratégica con impactos duraderos en clima, economía y sociedad. El momento de actuar es ahora: la carrera hacia un futuro sostenible ya comenzó.
Referencias