La revolución robótica avanza a pasos agigantados, redefiniendo la forma en que vivimos y trabajamos. Desde líneas de ensamblaje en automoción hasta almacenes inteligentes, la robótica impulsa un cambio profundo en la productividad económica.
Este artículo explora datos, teorías y retos para entender cómo la automatización transforma sectores, empleos y regiones, ofreciendo claves prácticas a empresas y responsables de políticas.
Para comprender el fenómeno, es esencial partir de una definición operativa de robótica y distinguir sus principales categorías:
En términos económicos, hablamos de productividad laboral (output por hora o trabajador) y productividad total de los factores (PTF), que mide el crecimiento sin aumentar fuerza laboral ni capital.
La robótica actúa sobre la productividad al sustituir tareas repetitivas y peligrosas, aumentar precisión, reducir errores y habilitar turnos continuos (24/7), mejorando la calidad y la utilización de recursos.
El mercado de automatización industrial crecerá con un CAGR del 10,8% entre 2025 y 2030, impulsado por Industria 4.0 e inteligencia artificial.
Asia-Pacífico acapara el 39% de los ingresos globales en 2024, con China y Corea del Sur a la cabeza. Norteamérica registró 9.064 nuevos pedidos de robots industriales en el primer trimestre de 2025, por valor de 580,7 millones de dólares.
Los cobots ya representan el 11,6% de los pedidos en Norteamérica y superan el 20% en ciencias de la vida y procesamiento de alimentos. En España, el 36% de las PYMES industriales emplea robótica en 2025, y el 58% prevé alcanzar mayor autonomía en cinco años.
Las empresas que adoptan automatización reducen costos operativos en un 22% y obtienen un ROI entre el 30% y el 200% en el primer año. Más del 90% de los empleados afirma que estas tecnologías les hacen más productivos en su día a día.
En Europa, un 89% de las compañías con cobots reportan mejoras medibles, con incrementos del 10% al 50%, e incluso superiores al 50% en un 6% de los casos.
En España, la adopción de al menos una tecnología de IA se asocia a niveles de productividad un 27% superiores, creando un ciclo virtuoso entre productividad y adopción tecnológica.
Según proyecciones a 2030, la automatización reemplazará 92 millones de empleos pero creará 170 millones nuevos, resultando en un saldo neto positivo de 78 millones.
El Foro Económico Mundial prevé que, para 2025, la redistribución de tareas genere más demanda de habilidades digitales y creativas, mientras los cobots y RPA liberan a los trabajadores de labores rutinarias.
Existen claras diferencias entre economías avanzadas y emergentes. Mientras Europa y Norteamérica lideran en inversión y adopción, muchas regiones de Latinoamérica y África quedan rezagadas por falta de infraestructura, formación y capital.
Para cerrar estas brechas, se requiere un enfoque integral que combine acceso a tecnologías asequibles, capacitación especializada y redes de colaboración público-privadas.
La transición hacia una economía robótica conlleva obstáculos:
Para maximizar beneficios y mitigar riesgos, los gobiernos y empresas deben:
Solo con políticas públicas alineadas y una visión de largo plazo se podrá aprovechar el potencial transformador de la robótica y asegurar un crecimiento inclusivo y sostenible.
La robótica no es un destino inevitable, sino una oportunidad para reinventar nuestro modelo productivo, generar prosperidad y elevar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.
Referencias