Hace apenas unos años las criptomonedas se asociaban casi exclusivamente al trading y la especulación. Sin embargo, hoy forman parte de una nueva generación de instrumentos financieros del día a día que transforman la forma en que viajamos, compramos y trabajamos.
En la actualidad, alrededor del 12 % de los adultos ya utiliza cripto para actividades cotidianas. En México, por ejemplo, el volumen de transacciones alcanzó 91 100 millones de USD en 2024, un aumento del 6.7 % respecto al año anterior. Además, plataformas y tarjetas cripto permiten pagar en más de 130 millones de comercios de más de 150 países.
Las stablecoins han pasado de ser una curiosidad técnica a convertirse en el activo más negociado para pagos. En 2024 representaron el 35.5 % de todas las transacciones en plataformas como CoinGate, superando a Bitcoin en volumen de uso para compras.
Su éxito radica en que mantienen un valor estable vinculado a monedas fiat (USD, EUR) y ofrecen procesos rápidos, seguros y transparentes sobre blockchain, funcionando 24/7 sin horarios bancarios y eliminando la volatilidad.
En economías con alta inflación o controles de capital, como Argentina, Venezuela o Turquía, Bitcoin se emplea como “oro digital” de largo plazo, mientras que las stablecoins funcionan como un dólar digital del día a día que preserva el poder adquisitivo.
Firmas de gestión de patrimonio sugieren incluso que Bitcoin podría reemplazar al oro en tesorerías corporativas, consolidando su papel como reserva de valor en un mundo de incertidumbre.
En países emergentes la adopción de cripto suele nacer de la necesidad. En Sudáfrica, por ejemplo, nueve de los mayores mayoristas de alimentos y bebidas se asociaron con una plataforma blockchain llamada LovCash.
En solo cinco meses más de 3 700 tiendas familiares comenzaron a aceptar cripto, digitalizando la economía informal, reduciendo el uso de efectivo y mejorando la trazabilidad de las operaciones.
Para entender el impacto real, basta con imaginar cinco escenas cotidianas donde cripto ya juega un papel central:
Entre las principales ventajas destacan la reducción de comisiones y tiempos, la inclusión financiera en zonas remotas y la trazabilidad de cada operación.
No obstante, existen desafíos como la variedad regulatoria internacional, la necesidad de mejorar la escalabilidad de redes blockchain y la desigual adopción por regiones.
Para aquellos interesados en incorporar cripto en su día a día, es clave elegir billeteras seguras, operar con stablecoins reconocidas y emplear plataformas con buena reputación.
Además, conviene diversificar activos, actualizarse sobre cambios regulatorios y utilizar herramientas de seguridad como la autenticación de dos factores.
Las criptomonedas han dado el salto de ser un instrumento especulativo a convertirse en un componente esencial de nuestra rutina. Viajar, comprar ropa o donar a una causa se hace hoy con cripto sin complicaciones.
Explorar estos casos de uso puede abrir nuevas formas de gestionar el dinero, impulsar proyectos globales y acercar la inclusión financiera a millones de personas.
Referencias